EL SENTIDO DEL DOCENTE Y SUS CONSECUENCIAS
Es
un facilitador que domina su disciplina y que, a través de metodologías
activas, ofrece las herramientas necesarias para que los estudiantes comprendan
el mundo desde diversos lenguajes, aprendan a vivir con los demás y sean
productivos.
La
Revolución Educativa es consciente de estas necesidades y de las exigencias que
tiene esta visión para la institución educativa.
En
esa medida, los proyectos nacionales de mejoramiento de la calidad están
encaminados a fortalecer las instituciones, los equipos de gestión que las
lideran y contribuir al desarrollo profesional docente en función de lograr los
resultados de aprendizaje de los estudiantes con los que el país se ha
comprometido.
Al observar la incidencia
del ejercicio docente en la personalidad del profesor, es preciso destacar el
carácter ambivalente de esta profesión, así en su aspecto positivo decir, que
ser docente es una actividad de relación interpersonal (trabaja con seres
humanos). Cuando esta relación es satisfactoria, la labor de la enseñanza puede
constituir una fuente eminente de auto-realización personal, dando un sentido a
nuestra vida profesional como Pedagogos.
Sin embargo, no es posible
prescindir de un evidente aspecto negativo, ya que el ejercicio profesional de
la educación puede transformar en muy pocos años a un principiante ilusionado
en una persona amargada, desconcertada respecto al papel que debe jugar y por
la incertidumbre en la eficacia de sus esfuerzos. Esta actividad profesional encierra en sí
unas dificultades cuya presencia es prácticamente permanente, a las cuales el
profesor debe hacer frente de una manera coherente, aceptándolas, buscando
soluciones de superación, para conseguir de esta forma, que la educación lleve consigo auto-realización.
Con esto no pretendemos dar una visión negativa y problemática de la educación,
ni mucho menos negar ni ocultar sus inconvenientes, sino plantear la situación
para un mejor conocimiento y afrontación.
Al valorar la influencia de
los efectos producidos por los problemas profesionales, habría que distinguir
diferentes grados, que van desde el desánimo y el pesimismo sobre el sentido de
la labor docente, hasta los desajustes que afectan a la salud mental del
profesor. Estos últimos traumas se producen por una interpretación subjetiva,
desproporcionada y traumática de unas situaciones de tensión que existen en
todo trabajo, pero que se ven potenciadas en la educación. Las principales
consecuencias de estas dificultades pueden ser: *desconcierto al enfrentarnos con
los problemas reales que plantea la ensñanza, en contradicción con las
concepciones ideales que se pretenden llevar a cabo.
·
Autoculpabilización ante la impotencia de
mejorar la docencia por la carencia de recursos, baja autoestima etc..
·
Peticiones de traslado para huir de
situaciones conflictivas.
·
Abandono de la docencia. *dolencia física. *Estrés. *Ansiedad.
*Depresiones.
Ante la presencia de estas
fuentes de tensión. Los profesionales disponemos de varios mecanismos de
defensa que implican desmotivación, como son la inhibición o despreocupación,
el empleo de una rutina diaria o el absentismo laboral. Con ellos se resiente la calidad de trabajo, pero nos evita males psíquicos
mayores sobre nuestra personalidad, la puesta en marcha de estos sistemas de
defensa suele ser más dominante que los problemas psíquicos.